
Se toma una peladilla o lechón (entre quince y veintiún días), que se limpia bien y se hace pedazos. Luego se ponen éstos en un adobo, compuesto de ajos machacados, sal y pimienta y orégano. Se tiene unas horas para que se toma bien y luego se fríe en aceite de oliva o manteca hasta que quede crujiente y muy dorado.
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